Después de una disminución notoria de las salidas que normalmente hacíamos todos los fines de semana, se ha notado que los niveles de "mono" excesivo nos estaban provocando secuelas que no podíamos curar. Por estas causas, desde hace un par de semanas hemos vuelto a la normalidad. El no poder encender un cigarro con la normalidad de hacerlo a la primera, tener rascadas en los antebrazos o en algún que otro tobillo, dolores en músculos o articulaciónes... las secuelas normales que provoca una jornada de boulder...
Comparto las siguiente fotos con todos los colegas con los que hemos consumido tantas horas y risas.
Dani F.



















